ENDOCARDITIS INFECCIOSA

La endocarditis infecciosa (EI) es una infección del endocardio valvular o mural caracterizada por lesiones conocidas como vegetaciones que pueden localizarse en los músculos papilares o propiamente en el endocardio. Para que se desarrolle la endocarditis es necesaria la formación de un trombo fibrino-plaquetario que se produce luego de la lesión del endotelio valvular, además debe existir una bacteriemia transitoria que produzca colonización del trombo con la consiguiente formación de una vegetación infecciosa. 

El riesgo de daño endotelial y desarrollo de endocarditis se asocia a prótesis valvulares, EI previa, cardiopatías congénitas como el ductus arterioso persistente o degenerativas como la esclerosis aórtica, el prolapso de la válvula mitral y el uso de marcapasos o catéteres intravasculares centrales. Los microorganismos implicados en esta patología son aquellos que tienen capacidad de adherirse a los receptores del trombo, dentro de los cuales encontramos los estreptococos, estafilococos y enterococos. 

La EI tiene una amplia manifestación de signos y síntomas, la fiebre es el signo más frecuente, sin embargo no siempre está presente; otros síntomas son inespecíficos como la astenia y anorexia, mientras que a nivel cardiaco pueden aparecer nuevos soplos o un cambio en los soplos pre-existentes y en la piel pueden aparecer lesiones como los nódulos de Osler, manchas de Janeway y de Roth (en el ojo).

Nódulos de Osler
Nódulos de Osler 

Lesiones de Janeway 

El diagnóstico se hace con hemocultivos y ecocardiograma, sin embargo se puede hacer una sospecha de EI mediante los criterios de Duke. El tratamiento se realiza con antibióticos que cubran los gérmenes más frecuentemente implicados. 

Tomado de: Endocarditis Infecciosa. Elsevier 2017


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